SALIR DE LA PRUDENCIA



Ser prudente en muchas ocasiones es un valor importante que llevado al extremo puede hacer que vivamos en una zona de confort permanente

Muchos piensan que vivir con prudencia es mantenerse a salvo, controlar las situaciones, no experimentar vivencias negativas y, en realidad, es pasar por la vida sin vivirla intensamente

No podemos controlar absolutamente todo lo que nos pasa ni podemos mantenernos apartados del peligro porque la vida es esa, a veces se viven situaciones difíciles y ahí es donde está la superación y, tras ésta, también se halla la felicidad

Puede que tu excesiva prudencia venga tras una experiencia o puede que sea una creencia que a lo mejor ni es tuya, te han podido inculcar que se vive mejor en una prudencia permanente y tú has crecido creyendo que era verdad y no hay nada más verdadero que aquello que forma parte de tu propia experiencia

Por eso debes vivir tú, debes experimentar por tu cuenta y debes decidir si efectivamente decides ser prudente o mucho mejor no llevarlo al extremo ya que no debemos vivir con miedo al sufrimiento ni a equivocarnos

Además, dejarse llevar no necesariamente lleva implícito el dolor o la dificultad, también tiene muchas recompensas hacer aquello en lo que creemos y mejorar para superarnos cada día

Si deseas salir de tu eterna prudencia, piensa en aquello que siempre has deseado hacer y que por miedo has descartado. Ve de la mano de la prudencia necesaria y deja que la vida te muestre lo que realmente es vivir, con su cara y con su cruz, con su día y con su noche, con sus logros y sus aprendizajes


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