GESTIONA TU AUTORIDAD


Saber cómo podemos gestionar la autoridad, sea para acatarla o para ejercerla, tiene mucho que ver con la forma en que esa relación se ha asentado en nosotros en nuestra infancia.


Nuestro aprendizaje empieza con nuestros padres y educadores, y se va desarrollando bajo la influencia de las personas que nos encontramos en nuestra vida.

De niños, la familia es nuestro puente con el mundo. Seguimos unas normas de grupo y vamos añadiendo criterios que van creando nuestras limitaciones y comportamientos para actuar en nuestro camino.

La autoridad nos garantiza el cumplimiento de normas y nos permite encajar en un grupo o en la sociedad.

Hay dos formas de conocer o aprender, una viene desde el punto de vista que somos un vaso vacío y hay que llenarlo de tanta enseñanza como los padres o maestros tienen. Otra es a partir de que el conocimiento ya está en nosotros y solo hace falta una guía para que aflore.

De una forma se actúa con el ejemplo; con la otra con estimulación. Lo importante de todo ello es no bloquear la evolución del niño de poder conocer y experimentar.

Frases o criterios que perjudican a la larga podría ser algo como "Yo mando aquí", pueden generar temor, y que de adulto se le creen situaciones de tensión ante la autoridad. "Vivo para hacerte feliz", es buscar un agrado a tal extremo que puede llegar a crearse culpa y llegar a ser un gran exigente y dictador. "Si soy perfecto evitaré sufrir", es actuar sin mostrar en ningún momento las emociones y ser un gran controlador, todo ello por un exceso de responsabilidad y miedo al fracaso. Creer que no importas a nadie, vivir en soledad, muchas veces desorientado, sobre todo ante los conflictos. Todo ello son ejemplos de una mala gestión de la autoridad.

Llevar todos estos papeles al extremo hace al adulto una persona exagerada y nada flexible.

Para ahorrarnos todo ello es aconsejable tener una comunicación empática, creativa, que fomente la autoaceptación de cada persona, con unas ideas claras, humanas, flexibles y con adaptabilidad a cambios, según se requiera ante la situación. Una vez más vemos la gran importancia de recibir-dar una Educación Emocional.

"Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión" Albert Einstein



Conxita Gallardo
Psicoterapeuta/ Teràpies Energètiques
93.8757272 /  699401491


INSTITUTO A.M.I. Reservas 93 758-98-94

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